La paradoja de Zenón o por qué no puedo bailar con la más guapa del baile

19 septiembre, 2013 § Deja un comentario

El siempre genial filósofo Parménides de Elea tuvo un discípulo no menos genial: Zenón de Elea. Zenón ha pasado a la historia del pensamiento occidental por formular la conocidísima paradoja de Aquiles y la tortuga.

Esta paradoja, hoy por hoy resuelta, implica que nunca podremos bailar con la más guapa/o del baile.

¿Dónde está la solución de la paradoja?

El origen de todo o el rap de los presocráticos

13 septiembre, 2013 § Deja un comentario

Todo comenzó con el asombro, dijo Aristóteles que no fue un presocrático, pero que los estudió de cerca. Hubo unos señores que nacieron y vivieron antes del filósofo griego Sócrates, y eso les marcó y mucho. Estos filósofos, también llamados filósofos de la naturaleza, tuvieron una cosa en común: preguntarse por el origen de todo. Ellos al origen lo llamaron arché.

Presocráticos

Cada uno, como podéis ver, dio una explicación diferente y plausible a lo que ellos consideraron la raíz de todo esto lo que vemos. Como diría el filósofo español Ortega y Gasset, somos hijos de nuestro tiempo y los presocráticos dijeron lo que dijeron por ver y vivir en una época determinada.

Origen de los presocráticos

¿Qué respuesta consideras más acertada de todos los filósofos presocráticos?

El silencio de Parménides o por qué hablamos de lo que no se puede hablar

20 septiembre, 2012 § Deja un comentario

Hace no mucho tiempo, el filósofo vienés Ludwig Wittgenstein afirmó, en uno de los más importantes libros de filosofía, lo siguiente:

De lo que no se puede hablar, hay que callar.

Para Parménides de Elea, al igual que Wittgenstein, tenemos que elegir entre dos opciones: el ser (lo que es) y el no-ser (lo que no es).

Según el filósofo de Elea, el ser conduce a la vía de la verdad y, por ende, de la razón. Este es un camino que todos entendemos y del que no cabe dudar: de las matemáticas, la lógica, la metafísica, etc. Pero, en cambio, el camino del no-ser es el vía de la opinión y su objeto son todos los datos recibidos por los sentidos.

Como alguna vez os habrá pasado, habréis discutido fervientemente sobre el tipo de color de un determinado coche, sobre el buen o mal juego del Real Madrid e incluso si tal o cual actriz es atractiva o no. Pero a que nunca habéis discutido sobre si es verdad el teorema de Pitágoras o el número π (pi).

Tomando estas ideas como bases, Parménides formuló una curiosa (y errónea) teoría del movimiento: para él, el movimiento consistía del paso del no-ser al ser o del ser al no-ser. Como ya sabréis, del no-ser no puede salir nada. Y lo que es, no puede dejar así como así de existir.

Luego hablemos sólo de lo que estemos seguro, que no es mucho.

El origen de los filósofos o cuando los dioses habitaban con los hombres

19 septiembre, 2012 § Deja un comentario

Hubo un tiempo en el que los dioses griegos no hacían distinción entre mortales e inmortales. Donde lo divino no era tan ajeno a lo humano.

En esa época, surgió una serie de pensadores que se empezaron a ocupar sobre el origen, el principio (anché) de la naturaleza (physis) que les rodeaba. En el fondo, se estaban preguntando por el origen de sí mismos y de su divinidad.

Las respuestas fueron múltiples y variadas (el agua, el aire, los números o el ápeiron de Anaximandro), pero todos pensaron lo mismo: fuera quien fuese el “creador”, éste no pudo “crear” el mundo de la nada. Todo tuvo que salir de algo, tener un principio (arché). Pero, ¿cuál? Aún hoy siguemos en la misma senda que hace más de dos mil años.

Pero fue un bueno comienzo.

A continuación os dejo un breve vídeo que explica bastante bien el importante y difícil nacimiento de los denominados filósofos de la naturaleza, considerados por muchos los primeros científicos.

Rap de los presocráticos

2 febrero, 2012 § 2 comentarios

La filosofía se aprende mejor… ¡Rapeando!

Aquiles y la tortuga o por qué no es bueno dar ventaja a tus enemigos

29 noviembre, 2011 § 7 comentarios

Una de las más importantes paradojas filosóficas de la historia de la humanidad fue formulada por Zenón de Elea, discípulo directo de Parménides, también de la ciudad de Elea.

Al igual que Parménides, Zenón rechazó el movimiento y lo hizo a partir de unas paradojas que durante siglos se creyeron inexpugnables -que sólo gracias a las matemáticas modernas, el cálculo infinitesimal y la noción del límite se pudieron resolver- y que complementaban la tesis parmenídea de que lo existente debía estar inmóvil y que el movimiento era pura ilusión.

La finalidad de Zenón era mostrar que el mundo aparente, el de los sentidos, es un mundo contradictorio, sobre el que es imposible establecer ningún conocimiento. La filosofía de Parménides había dejado establecido que lo existente se encuentra inmóvil, a pesar de que en el mundo, que se capta a través de los sentidos, todo cambia continuamente como afirmaba Heráclito.

Aquiles da a la tortuga una ventaja inicial de cien pasos:

Cuando Aquiles recorre esos cien pasos, la tortuga da cien pasos y aún está por delante de Aquiles.

Cuando Aquiles recorre los diez pasos, la tortuga da un paso y se mantiene delante,

y así sucesivamente.

Aquiles entonces nunca alcanzará a la tortuga. ¿Brillante, no?

Todos contra Sócrates… ¡tonto el último!

27 septiembre, 2010 § Deja un comentario

Solventado el problema del arché (principio) del universo con las versiones de los pluralistas más famosos, Anaxágoras, Empédocles y los atomistas, que propusieron diversas soluciones al problema del movimiento para salvaguardar  las tesis de Parménides, ahora toca los SOFISTAS y el gran SÓCRATES.

Ahí va un vídeo a modo de introducción sobre quién era Sócrates

¿Quiénes eran los Sofistas? Eran, simple y llanamente, maestros de retórica. La retórica, algo hoy en día muy olvidado, es el arte de hablar en público y de utilizar argumentos convincentes. Estos Sofistas, donde destacaron Protágoras y Gorgias, vendieron sus servicios cual profesores particulares para enseñar a los aristócratas griegos, y a todo aquel que se lo pudiera permitir, a defender cualquier tesis, independiente de si es o o justa o injusta, verdadera o falsa.

Ellos sostuvieron que las leyes de las ciudades o “polis” eran convencionales, es decir, que cada “polis” tiene su ley y que para ellos es justa.

Lo que se cuece en este apartado del tema 1 es algo tan importante como: ¿Es justo que cualquier Estado del mundo promulgue leyes que perjudiquen a los hombres? Sócrates, y muchos filósofos actuales, se percataron de que esa afirmación podría traer graves consecuencias: las leyes son objetivas, defiende Sócrates. Las costumbres de los pueblos son arbitrarias y deben amoldarse a esa leyes. Sócrates defendió la verdad objetiva a capa y espada y eso les trajo muchos enemigos y pocos amigos.

Si afirmásemos que las leyes de cada país son justas porque el pueblo así lo ha decidido, entonces consentiríamos, entre muchas otras atrocidades, el gobierno de Hitler y el Holocausto judío.

Como veis, todo tiene consecuencias en Filosofía. Algunos pensaréis que ya estamos otra vez con el eterno tema tan recurrente para los profesores de Filosofía; insistimos tal vez tanto para hacer eco de una importante lección que Primo Levi, superviviente del Holocausto nazi, nos transmitió a todos.

Escribió un poema titulado Si esto es un hombre y lo que escribió contra la maldita propensión que tenemos los hombres de olvidar.

Los que vivís seguros
En vuestras casas caldeadas
Los que os encontráis, al volver por la tarde,
La comida caliente y los rostros amigos:

Considerad si esto es un hombre
Quien trabaja en el fango
Quien no conoce la paz
Quien lucha por la mitad de un panecillo
Quien muere por un sí o por un no.
Considerad si es una mujer
Quien no tiene cabellos ni nombre
Ni fuerzas para recordarlo
Vacía la mirada y frío el regazo
Como una rana invernal.

Pensad que esto ha sucedido:
Os encomiendo estas palabras.
Grabadlas en vuestros corazones
Al estar en casa, al ir por la calle,
Al acostaros, al levantaos;
Repetídselas al vuestros hijos.

O que vuestra casa se derrumbe,
La enfermedad os imposibilite,
Vuestros descendientes os vuelvan el rostro.

¿Dónde estoy?

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