Así conocimos a Kant

16 diciembre, 2013 § Deja un comentario

Tabula rasa o la música del conocimiento

22 octubre, 2013 § Deja un comentario

Todos sabemos ya que Aristóteles pensó al ser humano como tabula rasa: esto implicaba, en contra de lo que pensabamos su maestro Platón, que todo lo que sabemos lo hemos aprendido de la experiencia. Nacemos sin saber nada. Platón, junto a unos pensadores llamados racionalistas, consideraba que el ser humano nace sabiendo algo.

En contra de lo que pensaba el pobre Platón, la inmensa mayoría de las personas creen que Aristóteles tenía razón: no sabemos nada cuando nacemos; todo lo que sabemos, lo henos aprendido.

Pero, ¿cómo sucede este proceso en nuestra mente? Aún desgraciadamente no lo sabemo a ciencia cierta. Lo que sí sabemos, gracias al magnífico compositor estonio Arvo Pärt, es la música del conocimiento gracias a su obra Tabula rasa (1977).

¿Somos pizarras en blanco? O por qué Aristóteles se equivocó

21 octubre, 2013 § Deja un comentario

Nacidos para aprender

26 enero, 2012 § 2 comentarios

Un interesante vídeo que nos haga repensar cómo aprendemos.

Cómo conocemos la realidad o por qué Kant inventó el Photoshop

22 enero, 2012 § 3 comentarios

Una forma muy fácil de entender Crítica de la razón pura de Inmanuel Kant, donde expone su teoría del conocimiento es entender el proceso que ocurre dentro del hombre al conocer un objeto como si éste fuera una fábrica.

Para Kant el hombre o el sujeto que conoce no es pasivo, la realidad no es objetiva. La construye el hombre. Esta afirmación os puede resultar extraña, como lo fue para muchos de los contemporáneos de Kant o para el joven Neo en Matrix.

Según Kant, todo conocimiento comienza gracias a las intuiciones sensibles, lo que vemos y percibimos (olor, sabores, tactos, gustos, etc.). Pero añadía (y ahí estaba todo su ingenio, su giro copernicano) que si conocíamos era porque en todo hombre había, lo que él denominó, formas a priori de la sensibilidad: el espacio y el tiempo. Si conocemos a nuestro mundo y si somos capaces de recordarlo (y no sólo los hombres, sino también los animales) es porque situamos siempre las cosas en el espacio y en el tiempo.

Esto es lo que Kant llamó la Sensibilidad y la estudió en la Estética Trascendental.

Pero normalmente, cuando pasamos un largo día, a la noche, antes de irnos a la cama a dormir, solemos dedicar un rato a pensar cómo nos fue el día. Cuando pensamos lo que hemos vivido y visto, entra en juego el Entendimiento.

Según Kant, sólo podemos pensar las representaciones (que son el producto final de lo que hace la Sensibilidad) que cada hombre particular tiene de la realidad. Mi representación del partido de ayer es diferentes a la que tiene mi mejor amigo o mi compañero de trabajo. La representación de las cosas es subjetiva.

Pensar sólo podemos pensar las representaciones de la realidad  y las podemos pensar gracias a las categorías (o como también las llama Kant, conceptos puros). Aplicar nuestro pensamiento a lo que Kant llamó ideas reguladoras (que son tres: Dios, el alma y el mundo) es un error que da lugar disciplinas que NO son ciencias, sino puro pasatiempo de imbéciles.

Dios, alma y el mundo son las ideas reguladoras de la razón o, dicho con otras palabras: si nuestra vida y nuestro conocimiento fuera un camino muy estrecho donde a un lado hay un barranco muy peligroso, Dios, alma y el mundo sería esa valla que nos recordaría: ¡No pases esta línea que la vas a liar parda! Nos recuerdan los límites de nuestro conocimiento.

Así terminaba Kant con la Analítica y Dialéctica Trascendental, donde se ocupaba del Entendimiento y de la Razón respectivamente.

El límite de nuestro conocimiento es, según Kant, los fenómenos (esto es, aquello que se nos presenta y como cada uno ve el mundo, que es siempre distinto). Por eso podría decir Kant que “por desgracia hay cosas que no se pueden explicar hasta que se ven”.

Como en la película Matrix, lo que vemos no es la auténtica realidad, sólo una parte. Esa parte que se nos escapa como a Neo, es lo que se llama noúmeno.

La realidad, es como el Photoshop, un invento para engañarnos.

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