La felicidad o porqué Ariel dejó de ser la Sirenita

La felicidad o porqué Ariel dejó de ser la Sirenita


Aristóteles expone su teoría ética en la genial obra Ética a Nicómaco (o también traducida Ética nicomaquea). Allí expone algo que puede que os sorprenda un poco: todo lo que hacemos está orientado hacia un fin; esto es lo que se denomina en Filosofía como una ética teleológica: todas las acciones buscan un fin (telos).

¿Estáis de acuerdo? Si yo ayudo a una viejecita a cruzar una calle, ¿qué consigo con ello?

Este ejemplo plantearía serios problemas a Aristóteles, seguramente porque en su época no había viejecitas que querían cruzar calles. Pero el gran Filósofo sigue adelante con su reflexión y afirma: el fin último al que todos aspiramos es la felicidad. O ¿conocéis a alguien que no quiera ser feliz?

Pero ¿lo que me hace feliz a mí os hace feliz también a vosotros? Aristóteles dice que sí. La felicidad (eudaimonia) no es ni placer, ni riqueza ni fama ni honores, sino una forma de actuar que consiste en el desarrollo que todas las virtudes y excelencias propias del hombre, esto es, el intelecto. Queremos ser felices porque todos queremos tener y disfrutar de una buena vida. Lo queremos porque sí. ¿Por qué queremos ser felices? Porque sí.

Aunque a veces, confundimos, dirá Aristóteles, la buena vida. Ariel, en la película de Disney La sirenita, también quiere ser feliz. Pero no creo que el concepto de felicidad que ella desea sea lo que Aristóteles proponía, ¿o sí?

Yo creo que los dibujantes y guionista de Disney no estudiaron la Ética de Aristóteles: Ariel es una “alma desgraciada” en palabras de Úrsula, la bruja mala de la película, porque no se acepta. Ella no acepta la situación que le ha tocado vivir, su aspecto físico y, además, el chico que le gusta es de otro mundo. La bruja Úrsula se aprovecha de estas “almas desgraciadas” que viven bajo el yugo de una imagen falsa de sí misma (ella no se ve como lo que es, una chica guapa, divertida y alegre; sólo ve los defectos).

Para ello hace un trato con la bruja, que hasta ella desea ser feliz (ella también quiere tener una buena vida, pero basada erróneamente en el poder sobre los demás), para convertirse en humana. Ariel tiene la oportunidad de conseguir su fin último: enamorar a su príncipe. ¿Es este el fin último al que aspira Ariel? ¿Será realmente feliz o simplemente no fue a clase cuando explicamos la ética de Aristóteles?

¿Qué os parece la situación de la pobre Ariel?

Este post se lo dedico a Darth Vader, que en paz descanse.

 

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8 comentarios en “La felicidad o porqué Ariel dejó de ser la Sirenita

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