Sobre la ataraxia, la publicidad y AXE

Sobre la ataraxia, la publicidad y AXE


El Estoicismo y el Epicureísmo son los movimientos filosóficos más importantes del Helenismo. Zenón de Citio, no confundir con Zenón de Elea, discípulo de Parménides, fundador del Estoicismo y Epicuro, fundador del Epicureísmo, son los dos grandes representantes de las Escuelas Socráticas Menores.

Hemos visto cómo la Ataraxia o la tranquilidad de ánimo es el fin último de estos dos movimientos filosóficos. Cada uno a su manera, pero considerando el placer como la clave para alcanzar la Felicidad, o lo que es lo mismo, la Ataraxia: buscamos el placer y evitamos el dolor, para que nada ni nadie nos perturbe.

Fue Aristóteles el primer filósofo que se ocupó de la Felicidad. El Estagirita dijo que todos los hombres están orientados a un fin (telos) y que ese fin último es la Felicidad. Pero él no dijo nada del placer (hedos).

El  Hedonismo fue una escuela filosófica que buscaba el placer y la supresión del dolor. Yo creo que todo el mundo se considera hedonista, ¿no? A nadie le gusta el sufrimiento ni el dolor. El matiz que introducían todos los movimientos filosóficos cercanos al Hedonismo era que el placer sí, pero siempre con moderación. De este modo querían evitar que el placer se convierta en fuente de dolor.

Hoy en día el término Hedonismo se ha evolucionado hasta puntos insospechados: si preguntamos a alguien sobre qué entiende por placer, seguramente nos responderá con algo así como “satisfacer todos mis deseos”. Pero, que yo sepa, nadie puede satisfacer todos sus deseos. Es imposible.

Un signo de madurez y responsabilidad es saber responder a cada situación, es saber que (desgraciadamente) no podemos satisfacer todos nuestros deseos: a mí me gustaría estar jugando al baket, tomar un café con mis amigos en un sitio calentito, pero tengo que quedarme en casa a corregir trabajos y exámenes. ¿Soy por eso menos feliz? Espero que no.

La publicidad, el marketing, juega continuamente con el placer y los deseos insatisfechos que tenemos. Es la nueva escuela hedonista.

Observad cómo juega AXE (la marca de desodorantes) con la idea de triunfar y conquistar a los chicas guapas que todo chico (no nos engañemos) tiene:

AXE no vende desodorantes, sino que nos vende sexo y fantasías, aquello a lo que supuestamente todos aspiramos.

Ya os hablé en clase de la gran película india Samsara (2001) donde un joven monje budista a seguido siempre los dictados de su religión y su maestro. Se rebela y abandona la disciplina monacal para casarse con una joven muy atractiva. Pero en lugar de alcanzar la felicidad, su vida de casado le aburre: es infiel a su mujer y su vida laboral se rige por el desear y conseguir cada vez más fama y dinero. Aterrado por su comportamiento, abandona a su mujer y vuelve al monasterio. Fijaos en esta escena final:

¿Son felices los protagonistas de estos dos vídeos? ¿Qué les falta o qué han hecho mal que les impide sonreír?

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s