Camina a tu aire

Camina a tu aire

La vida y la filosofía no son pruebas; son paseos que se bifurcan en diferentes caminos. Maestros y buenos consejeros tendremos muchos a lo largo de la nuestra vida, pero a veces la mejor opción es seguir el propio camino, y no el marcado.

Sí, al igual que hizo Aristóteles.

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El filósofo más caro del mundo

El filósofo más caro del mundo

El fantástico anuncio que os dejo a continuación es de la DGT y se titula “Las gafas más caras del mundo”.

Aristóteles, que perfectamente podría ser conocido como “El filósofo más caro del mundo”, sabía que lo más valioso y preciado del ser humano es su felicidad y que esa anhelada felicidad no es ni sueños ni deseos inalcanzables.

¿Qué es? Decisiones deliberadas gracias a la prudencia, pues sabía que cada decisión que tomamos nos conduce (o aleja) más de la felicidad.

¿Es Aristóteles el padre del veganismo?

¿Es Aristóteles el padre del veganismo?

El díscolo discípulo de Platón, el filósofo Aristóteles, afirmó que el alma es el principio vital de los seres vivos. Para el filósofo nacido en Estagira, un animal o una planta tienen alma.

Eso sí, el alma se define por sus capacidades o funciones, y sólo el ser humano tiene el alma racional. Aristóteles negaba la racionalidad a los animales, pero, ¿y la empatía? ¿Y otros sentimientos como la alegría o la tristeza?

La ausencia de racionalidad era clave para Aristóteles para sostener la primacía del ser humano. Aristóteles seguro que comería carne. Sin embargo, los animales no paran de sorprendernos.

¿Qué hacemos con los malos gobernantes?

¿Qué hacemos con los malos gobernantes?

Aristóteles, que tenía algo del archifamoso Pablo Iglesias, afirmó que el buen gobierno es aquel que busca la felicidad de sus ciudadanos. Este es el fin último de todo gobierno; cuando los goberantes no cumplen con este objetivo, se denominan malos gobernantes.

¿Qué hacer, pues, con un mal gobernante? ¿Destutuirlo?

Aristóteles, y eso lo sé, nunca defendería una anarquía, pues pensaba que los seres humanos somos sociables y necesitamos de los demás para vivir.

Pero, ¿qué hacer con un mal gobernante?