Platón vs. Popper o qué es una sociedad justa

Platón vs. Popper o qué es una sociedad justa

Karl Popper fue un filósofo vienés que publicó un famoso ensayo contra el que él consideró el precursor de todos  los gobiernos totalitarios del mundo. El percusor era, según Popper, el mismísimo Platón. La obra de Popper se tituló La sociedad abierta y sus enemigos.

Según Popper, Platón era enemigo de la sociedad denominada “abierta“, es decir, de aquella sociedad donde los individuos podían elegir su futuro, su vocación y su profesión sin tener que depender del Estado. Para Popper, el Estado no tenía ninguna labor educativa como la que tenía el estado platónico.

Pero creo que Popper no entendió la esencia de la filosofía política de Platón. Platón consideró que era necesario que quienes gobernasen fuesen filósofos -él habló más bien de reyes-filósofos– porque éstos eran los más preparados y eran los únicos que nos podían guiar para huir de nuestros miedos y prejuicios.

Creo que una imagen muy cercana al rey-filósofo la ofrece la película Coach Carter, que narra la vida de un profesor de baloncesto, Ken Carter, que con métodos poco convencionales y muy estrictos hizo un equipo ganador con jugadores nada obedientes, disciplinados.

Vosotros qué sois, ¿platónicos o popperianos?

 

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¿Una moral de Señores? o ¿es el crimen un arte reservado a individuos superiores?

¿Una moral de Señores? o ¿es el crimen un arte reservado a individuos superiores?

Nietzsche, un duro crítico con la cultura y moral occidental, introdujo un peligroso concepto: todo es relativo. No existen hechos. No hay valores absolutos, sino que todo está sujeto a las interpretaciones de los individuos.

Y no sólo es eso: son los individuos superiores quienes se levantan por encima de los “anticuados” valores para imponer unos nuevos valores. Valores que nunca deben defender la igualdad y la empatía. Según Nietzsche, no somos todos iguales.

Os dejo el siguiente fragmento (no conozco de qué película es) que habla por sí mismo y que realiza una severa crítica al mayor crítico de Occidente.

¿Es culpable Nietzsche de los hechos o son sólo interpretaciones no imputables a él? ¿Culpable o no?

¿Soy yo un superhombre? O quien debe vivir según Darwin-Spencer

¿Soy yo un superhombre? O quien debe vivir según Darwin-Spencer

Hoy hemos comenzado una nueva etapa, la etapa de la sospecha. Este período histórico enmarca el pensamiento de tres grandes pensadores: Karl MarxFriedrich NietzscheSigmund Freud.

Pero, ¿de qué sospechan? Pues de todo lo anterior. Especialmente de Dios; éste les parece “muy” sospecho. Tendremos que ver qué hizo (o qué no).

Especialmente interesante es ver ahora una corriente que se estudia poco (y a la cual se le atribuye escasa relevancia), que es el Darwinismo social. El máximo representante fue Herbert Spencer. Esta corriente intentaba explicar el desarrollo de la humanidad mediante la evolución de Darwin, la supervivencia del más apto.

Como podéis apreciar esto es un arma de doble filo y un filón para crear y/o mejorar (aduciendo distintas razones) la especie. ¿Tenemos realmente que mejorar?

Una película que os recomiendo encarecidamente es la fantástica, y desgraciadamente desconocida para muchos, Gattaca. Se nos plantea algo que no nos es muy lejano: la selección de nuestros hijos para eliminar “imperfecciones” y “cargas adicionales”. La aplicación del pensamiento de Herbet Spencer.

Os dejo a continuación un fragmento desde donde afrontamos el problema desde el punto de vista de los padres, que quieren lo mejor para sus hijos, y desde el papel de la ciencia:

¿Es una solución correcta? Esta cuestión nos plantea algo más básico: ¿quién decide quién debe vivir y quien no? ¿El genio, la inteligencia, las enfermedades, etc. son crueles losas con las que nacemos cual macabro destino?

Por último os dejo también otro fragmento de la película, pero esta vez desde la perspectiva de Vicent, el hijo no seleccionado genéticamente, que ve como su vida está marcada por las “imperfecciones” que la ciencia dice que tiene.

Dios eligió el conejo blanco o por qué tal vez seamos libres

Dios eligió el conejo blanco o por qué tal vez seamos libres

El tema del destino y de la libertad es un asunto recurrente en la Filosofía. Asunto que siempre atrae a los alumnos.

El mejor alegato que conozco a favor de la libertad nos lo proporciona Matrix.

Gottfried Leibniz, en su convencimiento de que éste es el mejor de los mundos posibles que Dios podía crear, rompía con la sombra del destino que había introducido con su armonía preestablecida. Si asentimos con Leibniz de que este es el mejor de los mundos posibles, es porque Dios así lo eligió. Dios pudo haber elegido crear un mundo donde no fuéramos libres, o un mundo sin enfermedad o donde fuéramos inmortales. Pero Él eligió crear este mundo.

Nosotros, como Neo, elegimos creer o no creer. Elegimos inventar el amor o no. Elegimos.

Seguid al conejo blanco.

El dilema de Spider-Man o cómo para ser un buen Superhéroe hay que conocer la ley natural

El dilema de Spider-Man o cómo para ser un buen Superhéroe hay que conocer la ley natural

Algo es claro: si las sociedades funcionan, si la convivencia en clase y en casa es posible, es porque todos respetamos la ley natural. Aunque seguramente cada uno por diversas razones.

El que vosotros podáis esperar tranquilamente el bus en la parada leyendo un libro sin tener que levantar cada dos por tres la mirada en busca de peligros, se debe a que esperáis que todos los ciudadanos respeten la ley natural, que no atenten contra ella, ¿no?

Pues si esto es importante, cuanto más para llegar a ser un Superhéroe. El jovencísimo Peter Parker en Spider-Man debe aprender, gracias su tío Ben, (que sé por fuentes fidedignas que estudió a fondo a Santo Tomás) que “un gran poder requiere una gran posibilidad”.

Esta gran frase en términos filosóficos implica que Peter debe aprender a respetar la ley natural. Él que tiene superpoderes, que puede hacer picadillo a sus compañeros de clase, que puede infringir la ley natural sin ningún temor a represalias, es él el que más se tiene que aferrarse a ella e intentar que los demás también la cumplan. ¿Por qué? Muy fácil.

Lo que diferencia a los héroes de los villanos en todas las películas de Superhéroes no es el traje o el color de pelo. O su lugar de nacimiento. La diferencia clave  es que los villanos infringen la ley positiva (esto es, el conjunto de normas de cada ciudad o país y que normalmente se basa en la ley natural) y los héroes intentan que éstos la respeten.

¿Qué haríais vosotros en el lugar de Peter? ¿Héroe o villano?

La Ley natural o cuando todo se va a la mierda

La Ley natural o cuando todo se va a la mierda

Uno de los aspectos más controvertidos e interesantes de la Filosofía de Tomás de Aquino es su teoría de la Ley Natural. El Aquinate, siguiendo la concepción de Aristóteles del Hombre, considera que todos, todos los seres humanos (independientemente de su cultura, raza o nación) tienen los mismos fines, las mismas tendencias.

A estas tendencias, a las que todos respetamos y seguimos de manera instintiva e inconsciente, las llamó leyes naturales. Él enunció tres:

  1. En tanto que sustancias, todos los seres vivos tienden a preservar la especie.
  2. En tanto que  animal, todos los seres vivos tienden a propagar la especie.
  3. En tanto que seres racionales, sólo el hombre tiende a buscar la Verdad.

Según Santo Tomás todos respetamos estas leyes, aunque como él también observó no siempre.

Entonces se plantea un grave problema: ¿cómo y por qué que ocurren asesinatos? ¿No va eso en contra de la ley natural? ¿Eso quiere decir que el ser humano puede actuar contra su naturaleza? La respuesta es clara: sí.

Pero qué ocurre entonces en el hombre cuando atenta contra la ley natural ¿Tenemos algo así como una conciencia que nos dice que hemos hecho mal? ¿Se puede acallarla?

Woody Allen nos deja este interesante diálogo entre dos hermanos, que llenos de avaricia y ambición, han cometido una asesinato para resolver los problemas económicos que su afición al juego les había causado. La película se llama El sueño de Casandra.

 

¿Fe vs. Razón?

¿Fe vs. Razón?

Cuando se habla del problema Fe y Razón (o dicho en otros término, Religión y Filosofía o, como en la actualidad se entiende, Religión y Ciencia) se hace referencia a que es un problema antiquísimo, eterno dicen algunos. No es cierto. Este problema surge cuando una serie de señores (llamados científicos o filósofos) se rebelan ante la doctrina de la doctrina de la Biblia por las evidencias que les ofrece el mundo sensible.

Uno de los primeros visionarios y rebeldes fue Giordano Bruno. Que era un fraile dominico, todo hay que decirlo.

Antiguamente no existía este problema porque la Fe o la Religión lo explicaba todo. Y ése era el primer problema. La Fe no es un método explicativo, ni si quiera es una teoría o un cúmulo de creencias acerca del mundo. Es una experiencia personal (y real) con Dios. Cuando la Fe excede de su campo, comienzan los problemas.

Se trata de una relación difícil, de eso sin duda, pero fruto mayormente por las extralimitaciones de la Religión es su función. Hay que reconocerlo. Considerar aún la Biblia como un manual de explicación del Universo es sólo un intento que algunos ignorantes hacen.

Interesante es la explicación que a este problema dio Santo Tomás de Aquino. Ante los problemas que planteaba el Averroísmo Latino con la Teoría de la doble Verdad (decir que la tesis: el alma es mortal es cierta según  la Razón y que la tesis: el alma es inmortal porque lo dice la Biblia y que ambas tesis son ciertas a la vez, es una soberana estupidez) Santo Tomás quiso delimitar el ámbitos y objetos de estudios de la Fe y de la Razón.

Lo primero que hizo fue establecer algo obvio: sólo existe una verdad. Si la Fe y la Razón se contradicen, como en la Teoría de la Doble Verdad, es señal evidente de que algo anda mal.

Y ahí estuvo acertado el Aquino: la Fe se ocupa de las verdades reveladas (qué es el alma, el cielo, Dios…) y la Razón se ocupa de las verdades naturales (de todo el mundo sensible). Él fue uno de los primeros en aceptar y distinguir que Fe y Razón son dos cosas totalmente distintas y como tal, se ocupan de objetos distintos.

Pero Santo Tomás introdujo un matiz importante: la Fe está por encima de la Razón, esto es, si ambas llevan a conclusiones diferentes, será la Razón la que se equivoque. Santo Tomás se oponía de este modo al avance científico como muy bien lo expone en este vídeo el divulgador ya fallecido Carl Sagan,

Una de las cosas que más os repito en clase (creo que si me lo propongo, soy bastante pesado) es lo importante que es aceptar y admitir que uno se puede equivocar. Cualquier tipo de progreso en nuestras vidas, o más sencillo aún, cualquier forma de diálogo, sólo es posible si los interlocutores parten de la presuposición de que se pueden equivocar.

Pero ¿qué ocurre con la Religión? No podemos medir y comparar la Razón con la Fe.  Eso sería absurdo y volver a caer en el mismo error. Fe y Razón son dos cosas distintas que se ocupan de objetos diferentes y, por lo tanto, no se pueden comparar.

Pero de hecho quizás la pregunta clave de la Humanidad no esté vinculada a la Razón, sino a la Fe. Fue el genial filósofo danés Soren Kierkegaard quien dijo que la única pregunta que puede cambiar nuestras vidas es la pregunta acerca de si Jesús de Nazaret fue Hijo de Dios. Todo lo demás es irrelevante, decía.

¿Qué opináis vosotros?