Que la Navidad te traiga filosofía

Que la Navidad te traiga filosofía

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Por qué somos filosófos o ¿estás satisfecho?

Por qué somos filosófos o ¿estás satisfecho?

Dijo Aristóteles que la filosofía surgió por la capacidad de asombro que tiene el ser humano ante la realidad.

Tal vez habría que corregir al gran filósofo macedonio: no, la filosofía surge más bien por la insatisfacción ¿natural? del ser humano, por su ansia, por su deseo, de ir más allá, de no limitarse con lo meramente transitorio, instantaneo y perecedero. Este es el genuino comienzo del filósofo.

Saca el apóstol Tomás que llevas dentro

Saca el apóstol Tomás que llevas dentro

Dice la historia que el apóstol Tomás necesitó tocar las llagas de Jesucristo para convencerse de que lo que le anunciaban sus compañeros era verdad: la resurrección del hijo de Dios.

Lo curioso de todo es, como afirma el fragmento de Lost (una serie que os he recomendado más de una vez por aquí), que a Tomás sólo le recordamos por eso. Como a Sócrates con la cicuta.

Pero el apóstol Tomás, como muchos otros grandes filósofos, se dejó convencer por la verdad. Pero sólo cuando tuvo certeza de ella. Hay algunos que son más incrédulos que otros. Muchos de nosotros, ante lo que no somos capaces de explicar, salimos huyendo. O abandonamos.

El apóstol incrédulo siguió luchando por esa verdad y tal vez fue el primero, sin proponérselo, que fundó el método científico: sólo admitir como verdadero lo que pudiese ser confirmado por la experiencia.

Seas o no incrédulo, vale la pena seguir dudando para alcanzar la verdad.