La fórmula para la felicidad de Tomás de Aquino

La fórmula para la felicidad de Tomás de Aquino

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El dilema de Spider-Man o cómo para ser un buen Superhéroe hay que conocer la ley natural

El dilema de Spider-Man o cómo para ser un buen Superhéroe hay que conocer la ley natural

Algo es claro: si las sociedades funcionan, si la convivencia en clase y en casa es posible, es porque todos respetamos la ley natural. Aunque seguramente cada uno por diversas razones.

El que vosotros podáis esperar tranquilamente el bus en la parada leyendo un libro sin tener que levantar cada dos por tres la mirada en busca de peligros, se debe a que esperáis que todos los ciudadanos respeten la ley natural, que no atenten contra ella, ¿no?

Pues si esto es importante, cuanto más para llegar a ser un Superhéroe. El jovencísimo Peter Parker en Spider-Man debe aprender, gracias su tío Ben, (que sé por fuentes fidedignas que estudió a fondo a Santo Tomás) que “un gran poder requiere una gran posibilidad”.

Esta gran frase en términos filosóficos implica que Peter debe aprender a respetar la ley natural. Él que tiene superpoderes, que puede hacer picadillo a sus compañeros de clase, que puede infringir la ley natural sin ningún temor a represalias, es él el que más se tiene que aferrarse a ella e intentar que los demás también la cumplan. ¿Por qué? Muy fácil.

Lo que diferencia a los héroes de los villanos en todas las películas de Superhéroes no es el traje o el color de pelo. O su lugar de nacimiento. La diferencia clave  es que los villanos infringen la ley positiva (esto es, el conjunto de normas de cada ciudad o país y que normalmente se basa en la ley natural) y los héroes intentan que éstos la respeten.

¿Qué haríais vosotros en el lugar de Peter? ¿Héroe o villano?

La Ley natural o cuando todo se va a la mierda

La Ley natural o cuando todo se va a la mierda

Uno de los aspectos más controvertidos e interesantes de la Filosofía de Tomás de Aquino es su teoría de la Ley Natural. El Aquinate, siguiendo la concepción de Aristóteles del Hombre, considera que todos, todos los seres humanos (independientemente de su cultura, raza o nación) tienen los mismos fines, las mismas tendencias.

A estas tendencias, a las que todos respetamos y seguimos de manera instintiva e inconsciente, las llamó leyes naturales. Él enunció tres:

  1. En tanto que sustancias, todos los seres vivos tienden a preservar la especie.
  2. En tanto que  animal, todos los seres vivos tienden a propagar la especie.
  3. En tanto que seres racionales, sólo el hombre tiende a buscar la Verdad.

Según Santo Tomás todos respetamos estas leyes, aunque como él también observó no siempre.

Entonces se plantea un grave problema: ¿cómo y por qué que ocurren asesinatos? ¿No va eso en contra de la ley natural? ¿Eso quiere decir que el ser humano puede actuar contra su naturaleza? La respuesta es clara: sí.

Pero qué ocurre entonces en el hombre cuando atenta contra la ley natural ¿Tenemos algo así como una conciencia que nos dice que hemos hecho mal? ¿Se puede acallarla?

Woody Allen nos deja este interesante diálogo entre dos hermanos, que llenos de avaricia y ambición, han cometido una asesinato para resolver los problemas económicos que su afición al juego les había causado. La película se llama El sueño de Casandra.

 

Qué puede hacer Santo Tomás por mí o cómo estudiar la Escolástica

Qué puede hacer Santo Tomás por mí o cómo estudiar la Escolástica

Santo Tomás de Aquino (1225 – 1274) es y ha sido un célebre teólogo y filósofo que, a parte de sus visiones místicas que le llevaron a rechazar todo lo que había escrito con anterioridad, ha pasado a la Historia de la Filosofía como el conciliador entre Aristóteles y el Cristianismo. Recordad que una parte de  las obras de Aristóteles fueron consideradas como heréticas por el Papa Gregorio IX en torno al 1213.

Su pensamiento, que toma como fuente la filosofía de gran discípulo de Platón, Aristóteles, es un intento de explicar la realidad compleja de la  Edad Media, época de lucha en torno al concepto de Verdad y a la demostración de Dios. Santo Tomás se ocupó no sólo de esto, sino que teoretizó acerca de la Ética y la Política de modo inusuales para un tiempo tan impreganado de la Doctrina de la Iglesia. Fue el primer formulador de la ley natural tal y como  la entendemos en la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

Una clave para enfrentarse a un examen sobre el pensamiento de Tomás de Aquino es tener muy claro la Ética y la Política de Aristóteles (aunque eso ya no entre y sea ya de la 1ª Evaluación, os habréis dado cuenta que es la clave).

Como siempre os digo, lo más importante es entender (y eso requiere un estudio diario, así como seguir las explicaciones en clase), para luego estudiar los diferentes apartados. Sin eso, acabaréis todos como Belén Esteban.

Para cualquier duda que tengáis para el examen, razón aquí.

¿Fe vs. Razón?

¿Fe vs. Razón?

Cuando se habla del problema Fe y Razón (o dicho en otros término, Religión y Filosofía o, como en la actualidad se entiende, Religión y Ciencia) se hace referencia a que es un problema antiquísimo, eterno dicen algunos. No es cierto. Este problema surge cuando una serie de señores (llamados científicos o filósofos) se rebelan ante la doctrina de la doctrina de la Biblia por las evidencias que les ofrece el mundo sensible.

Uno de los primeros visionarios y rebeldes fue Giordano Bruno. Que era un fraile dominico, todo hay que decirlo.

Antiguamente no existía este problema porque la Fe o la Religión lo explicaba todo. Y ése era el primer problema. La Fe no es un método explicativo, ni si quiera es una teoría o un cúmulo de creencias acerca del mundo. Es una experiencia personal (y real) con Dios. Cuando la Fe excede de su campo, comienzan los problemas.

Se trata de una relación difícil, de eso sin duda, pero fruto mayormente por las extralimitaciones de la Religión es su función. Hay que reconocerlo. Considerar aún la Biblia como un manual de explicación del Universo es sólo un intento que algunos ignorantes hacen.

Interesante es la explicación que a este problema dio Santo Tomás de Aquino. Ante los problemas que planteaba el Averroísmo Latino con la Teoría de la doble Verdad (decir que la tesis: el alma es mortal es cierta según  la Razón y que la tesis: el alma es inmortal porque lo dice la Biblia y que ambas tesis son ciertas a la vez, es una soberana estupidez) Santo Tomás quiso delimitar el ámbitos y objetos de estudios de la Fe y de la Razón.

Lo primero que hizo fue establecer algo obvio: sólo existe una verdad. Si la Fe y la Razón se contradicen, como en la Teoría de la Doble Verdad, es señal evidente de que algo anda mal.

Y ahí estuvo acertado el Aquino: la Fe se ocupa de las verdades reveladas (qué es el alma, el cielo, Dios…) y la Razón se ocupa de las verdades naturales (de todo el mundo sensible). Él fue uno de los primeros en aceptar y distinguir que Fe y Razón son dos cosas totalmente distintas y como tal, se ocupan de objetos distintos.

Pero Santo Tomás introdujo un matiz importante: la Fe está por encima de la Razón, esto es, si ambas llevan a conclusiones diferentes, será la Razón la que se equivoque. Santo Tomás se oponía de este modo al avance científico como muy bien lo expone en este vídeo el divulgador ya fallecido Carl Sagan,

Una de las cosas que más os repito en clase (creo que si me lo propongo, soy bastante pesado) es lo importante que es aceptar y admitir que uno se puede equivocar. Cualquier tipo de progreso en nuestras vidas, o más sencillo aún, cualquier forma de diálogo, sólo es posible si los interlocutores parten de la presuposición de que se pueden equivocar.

Pero ¿qué ocurre con la Religión? No podemos medir y comparar la Razón con la Fe.  Eso sería absurdo y volver a caer en el mismo error. Fe y Razón son dos cosas distintas que se ocupan de objetos diferentes y, por lo tanto, no se pueden comparar.

Pero de hecho quizás la pregunta clave de la Humanidad no esté vinculada a la Razón, sino a la Fe. Fue el genial filósofo danés Soren Kierkegaard quien dijo que la única pregunta que puede cambiar nuestras vidas es la pregunta acerca de si Jesús de Nazaret fue Hijo de Dios. Todo lo demás es irrelevante, decía.

¿Qué opináis vosotros?

Las 5 vías o ¿puedo demostrar la existencia de Dios?

Las 5 vías o ¿puedo demostrar la existencia de Dios?

Uno de los aspectos claves del pensamiento escolástico de Tomás de Aquino es la relación entre Razón y Fe.

Recordad que la Escolástica era una corriente filosófica donde la Teología se situaba por encima de la Filosofía, esto es, la Filosofía era la sierva de la Teología. Esto se entendía porque consideraban los pensadores escolásticos que lo importante era la Fe.

La Fe, que se ocupa de Dios, o lo que es lo mismo, de la Verdad Revelada, no puede estar equivocada. El contenido de la Fe proviene de Dios y Dios es el Sumo Bien y la Suma Verdad. Luego si alguien se equivoca es la Razón en sus razonamientos.

Si os fijáis de este modo se resuelve de un plumazo la Teoría de la Doble Verdad del Averroísmo Latino: no hay dos verdades opuestas, sino una única Verdad. La procedente de Dios. Esto lo decía la Filosofía Escolástica. Y Santo Tomás.

Una vez solventado esto, Tomás de Aquino afirma que la Razón puede ser de utilidad, puede demostrar las existencia de Dios. Esto es lo que conocemos como las 5 vías o los argumentos de la existencia de Dios (ved la página 159 de vuestro libro).

A continuación os pongo un enlace de una página de Filosofía donde de una forma muy esquemática y clara, partiendo de la estructura de las vías:

1. Evidencia de un hecho sensible o punto de partida.

2. Principio metafísico aceptado.

3. Contradicción o conclusión absurda.

4. Conclusión o término.

Realiza Santo Tomás su demostración. Esquema de las 5 vías está al final del enlace.

 

 

El Doctor Angélico o ¿soy lo que escribo?

El Doctor Angélico o ¿soy lo que escribo?

Comenzamos con el estudio de un genio: Santo Tomás de Aquino.

Realmente el Aquinate (como es conocido este “gran hombre”) presenta un caso único en el estudio de la Filosofía: realmente era un hombre que vivía su obra. Él vivía y se creía lo que escribía.

Santo Tomás ejemplifica una de las aspiraciones de todos los filósofos (aspiración oculta que no les gusta que sea revelada): Ser ellos la máxima expresión de su obra. Pensad, por ejemplo, en Platón y su ideal del Rey – Filósofo.

Si os fijáis en los autores que hemos estudiado hasta ahora, todos tenían sus discípulos, todos. Y seguro que estaban orgullosos de tenerlos y ser su guía.

En Santo Tomás esto es diferente; como os conté él, antes de escribir la gran obra del Cristianismo, la Suma Teológica, se pasaba horas y horas rezando. Este era su aprendizaje y su método de trabajo. Y fue así hasta que tuvo una revelación y dejó de escribir para empezar a vivir lo que escribió.