La filosofía es un viaje que se acaba con la muerte

La filosofía es un viaje que se acaba con la muerte

No, no me he vuelto pesimista o apocalíptico. Sólo deseo revindicar una antigua tradición, que nace entre otros con Platón, y que afirmaba que la filosofía es una terapia, preparación para la muerte.

Sólo aquel que ha vivido una vida intensa y digna (“la vida sin examen no es digna de ser vivida, decía Sócrates), no será sorprendido por la muerte.

Armonía preestablecida o ¿tiene el sufrimiento sentido?

Armonía preestablecida o ¿tiene el sufrimiento sentido?

Resulta raro que los filósofos, habiendo hablado de casi todo en esta vida, hayan reflexionado tan poco sobre el tema universal por antonomasia: el sufrimiento. Uno de ellos que sí lo hizo fue Leibniz.

Este genio de origen germánico pensó que todo tiene una razón (que no es lo mismo que todo esté determinado). Leibniz formuló el famoso principio filosófico conocido como el principio de razón suficiente, el cual afirma que todo tiene un porqué.

Leibniz, que rechazaba las casualidades (aquí me confieso fiel seguidor suyo), pensaba que este mundo, creado por Dios, no es casual y que las cosas que nos ocurren tampoco lo son. Unos son capaces de su causa o razón, otros no. Pues para Leibniz hasta el sufrimiento tiene una razón, un sentido y un final.

El examen filosófico o por qué nunca es demasiado tarde

El examen filosófico o por qué nunca es demasiado tarde

Ya estamos acabando el curso y dejamos atrás el pensamiento de grandes filósofos que nos han acompañado, incordiado y motivado a lo largo de todo este año.

Espero que os sintais orgullosos de lo que sois y de lo que habéis demostrado a lo largo de todo este tiempo. Recordad, nunca es demasiado tarde.

Así que para las dudas de última hora, aquí.

El principio de razón suficiente o por qué todo tiene una causa

El principio de razón suficiente o por qué todo tiene una causa

Leibniz fue un gran filósofo racionalista de origen alemán representante que sostuvo, para asombro de su generación y de muchas que vinieron después, que todo lo que nos ocurre tiene una razón y que incluso los males de este mundo ocurren para un bien ulterior.

A esto Leibniz lo llamó armonía preestablecida, pero no debe ser intepretado, como muchos han hecho, como la afirmación por parte de Leibniz de la existencia de un destino.

Para ello es necesario comprender cómo entendió Leibniz el mundo y sus habitantes: todo, todo se compone de mónadas, que dicho en términos más asequibles, son partículas elementales e indivisibles que componen el mundo, son cerradas (como una casa sin ventanas) y que vagan por el mundo chocándose unas con otras, sin saber a dónde van, pero aparentemente con una idea de su meta.

Bueno, esto es lo mismo que decir que  las mónadas somos NOSOTROS.

Woody Allen, que si no estudió Filosofía en la Facultad, seguro que lo hizo en su casa, recoge esta propuesta filosófica y nos plantea en la película Match Point el eterno dilema: ¿controlamos nuestras vidas o somos simplemente marionetas de las casualidades?

Leibniz afirmaba que somos libres, pero la persona libre sabe lo que motiva su acción, su vida:  el ignorante es quien desconoce el porqué de su vida, pues desconoce las causas de su acción; y actúa y elige sin saber las razones. Leibniz sostenía que el hombre debe indagar lo que denominó el principio de razón suficiente.

Yo creo que la mejor representación de Spinoza la hace Merovingio en mi amada Matrix.

Porque todo lo que nos ocurre, dice Lebiniz, incluso las desgracias, tienen una razón de ser; la cosa es averiguar su causa.

¿Qué pensáis vosotros si es que pensáis?

Carta a mis alumnos

Carta a mis alumnos

Ha comenzado un Nuevo Año. Normalmente la gente espera a esta época del año para comenzar a cambiar su vida, para empezar de cero.

Yo espero que vosotros no. Que viváis cada día de vuestras vidas como el primer y el último. Con la misma intensidad cada día. Que cambiéis lo que queráis cuando queráis y que defendáis siempre aquello que os hace únicos.

La genial película El curiosos caso de Benjamin Button (que creo que ya hemos comentado en el blog) nos deja esta memorable carta de un padre alentando a su  hija.

Espero que cuando volváis la mirada hacia atrás y regreséis a lo que fuisteis, os deis cuenta de que todo ha permanecido igual. Todo. Lo único que habrá cambiado, habréis sido vosotros.