El monstruo del Estado según Hobbes

El monstruo del Estado según Hobbes

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¿Se equivocó Hobbes?

¿Se equivocó Hobbes?

Ahora que hemos tenido el mal ante nosotros, se nos hace más patente la terrible sentencia de Plauto, que Hobbes tomó, de que “el ser humano es un lobo para el propio hombre”.

Sin embargo, muchos afirman que esto no es así. El día a día, sostienen, nos trae pruebas de justo lo contrario. Pero, ¿si es así, si el ser humano realmente es bueno, por qué existe el mal?

La respuesta está en el anuncio de lotería de 2014: el mal existe cuando los buenos hombres no hacen el bien.

Hobbes contra todos

Hobbes contra todos

La Navidad está a la vuelta de la esquina. A pesar de su comercialización, creo que es un fantástico tiempo para compartir y reflexionar sobre qué somos y qué queremos ser. Y no sólo pensar qué queremos tener.

Los creativos de Loterías del Estado han creado un estupendo vídeo que pone en tela de juicio el pensamiento del filósofo Hobbes, paladín del hombre egoísta y violento.

Entonces, ¿si la Navidad es capaz de sacar esas buenas acciones, qué nos ocurre durante el resto del año? ¿Tendrá razón Hobbes?

Insociable sociabilidad o qué es el mal

Insociable sociabilidad o qué es el mal

Desconozco si Kant se planteó en algún momento de su historia una de mis preguntas filosóficas favoritas: ¿Qué es el mal? Lo hiciese o no, desde luego, que se ocupó de ella cuando calificó al ser humano como una insociable sociabilidad.

Resumiendo mucho el pensamiento del genio de Königsberg, para Kant el motor del ser humano, lo que le permite ser un ser rodeado de otros seres humanos, es su insociabilidad; esto es, su maldad intrínseca. Este pensamiento no es genuino de Kant, anteriormente el filósofo inglés Thomas Hobbes describió al ser humano, sirviéndose de la famosa frase del comediógrafo latino Plauto, como Homo homini lupus (el hombre es un lobo para el propio hombre).

Tanto para Kant como para Hobbes la raíz de la sociabilidad humano es la maldad humana. Sí, pero de dónde surge esa maldad. ¿Es genética, innata, de tal modo que podríamos encontrar el gen “malo” y así poder destruirlo?

Nadie discute la existencia del mal, pero otra cosa es su origen. Tolkien, autor de la famosísima novela El Señor de los Anillos, pone en boca del elfo  Elrond las siguientes palabras: “Nada es malo en un principio. Ni siquiera Sauron lo era”. Para Tolkien, como para otros muchos pensadores, el mal depende de la bondad, es un parásito de la bondad; de su ausencia, más concretamente.

Para estos pensadores, al contrario que para Kant, el mal no existe sino en la ausencia de acciones buenas. El mal se elige cuando se desprecia el bien. Pero nadie nace malo.