Introducción a lo que somos: el hombre unidimensional

Introducción a lo que somos: el hombre unidimensional

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Manual básico para ser un superhombre

Manual básico para ser un superhombre

Ya lo dijo Nietzsche, y Albert Einstein lo corroboró más tarde, el superhombre ni tiene cualidades especiales, ni es un superdotado ni es poseedor de grandes riquezas.

El único requisito para dejar atrás al hombre viejo, esclavo y desorientado por el nihilismo pasivo, es  guiarse sólo por su voluntad y dejar a un lado la razón.

El impulso del hombre hacia la verdad

El impulso del hombre hacia la verdad

“El hombre sólo quiere la verdad en sentido limitado. Desea las consecuencias “agradables” de la verdad, aquellas que conservan la vida; pero es indiferente al conocimiento puro y carente de consecuencias, y está hostilmente predispuesto contra las verdades que puedan ser perjudiciales y destructivas”.

Nietzsche, Sobre verdad y mentira, en sentido extramoral.

 

¿La aparición de un nuevo tipo de hombre? ¡Consumistas del mundo, comprad!

¿La aparición de un nuevo tipo de hombre? ¡Consumistas del mundo, comprad!

Como ya hemos explicado, uno de los objetivos fundamentales de la Escuela de Frankfurt es realizar el sueño de la Ilustración, el sueño que tanto desveló a Kant: la emancipación del hombre. Que no es otra cosa que la búsqueda de la felicidad, felicidad entendida como liberación de cualquier tipo de cadenas que impidan al hombre ser él mismo. Una definición muy al gusto de Platón.

Horkheimer, que fue un estudioso de Marx, pero un estudioso crítico de su filosofía, se dio cuenta que no sólo la economía es clave para entender la sociedad que nos llena la cabeza de deseos, sino que la ideología es también fundamental para moldear al hombre, pues permite uniformar sus pensamientos, convicciones, deseos y convencerle de que no hay fines últimos a la manera de Aristóteles, sino que todo (y todos) somos medios para algo más. De que todo vale con estar satisfecho.

La sociedad de hoy, el famoso Estado de bienestar, nos está proporcionando una cantidad insospechada de medios  para que no se queden sin satisfacer ninguno de nuestros deseos… Su único objetivo es que no quede alguno sin realizar.

Pero ¿es éste el hombre soñado por Kant? ¿Consumidores pasivos de una ilimitada oferta de deseos todos ellos altamente aptetecibles y fácilmente realizables?

Os dejo una serie de reflexión en torno a la Psicología económica que dibuja muy bien el tipo de hombres que somos hoy en día:

La segunda parte sigue a continuación:

¿No somos éstos pobres hombres nosotros mismos? ¿No se trata de una descripción de la caverna de Platón?

El fracaso del proyecto ilustrado o Españistán y la sociedad industrializada

El fracaso del proyecto ilustrado o Españistán y la sociedad industrializada

Max Weber fue un filósofo alemán de enorme calado, sin el cual la Escuela de Frankfurt no hubiese podido desarrollar su crítica. Ambos, Weber y Horkheimer como máximo representante de la Escuela, se ocuparon de la formación de la sociedad industrializada. Pero no para realizar un análisis minucioso de su origen y desarrollo, sino para realizar una durísima crítica a una sociedad que impedía el desarrollo y emancipación del hombre.

Recordad que la Escuela de Frankfurt, así como el insigne Kant, buscaban entender por qué fracasó el proyecto ilustrado, esto es, por qué el hombre, a pesar de todos los avances técnicos, del estado de bienestar, de la inmensa información que hoy nos rodea no ha sido capaz de conseguir la mayoría de edad, de valerse de su propio entendimiento.

Horkheimer se dio cuenta que el problema residía en el desarrollo de la sociedad industrialzada, la cual estaba fundada en una errónea concepción de la razón, a la que llamó razón instrumental. La sociedad industrializada, decía Horkheimer, ha fracasado porque ha buscado siempre los mejores medios para lograr cualquier fin. Esto, en principio, a mucha gente no le parece mal y no presenta problema alguno. Veamos por qué para Weber y Horkheimer sí.

Pero Horkheimer, como ya afirmara Aristóteles, defendía que debe haber fines en sí mismos, cosas o sueños a las que aspiremos no para ser más o conseguir otros fines, sino ideales que se deseen por sí mismos, sin esperar a recibir nada a cambio, ninguna recompensa y por el mero placer de crear y ser uno mismo. Aquí, continua Horkheimer, debe poner cada uno su propio fin, si es que los tiene. Con ello se pretende que nos convirtamos en consumidores pasivos de una amplia oferta patrocinada por la sociedad industrializada: ella nos dice qué elegir y consumir. No hay más opciones, ¿o sí?

El dibujante Aleix Saló nos regala con este divertido, interesante y muy filosófico vídeo sobre la actual situación de nuestro país. Se buscaron medios para conseguir fines sin tener en cuenta las consecuencias.