El pequeño robot de todos nuestros días

El pequeño robot de todos nuestros días

Horkheimer y Adorno, máximos representantes de la Escuela de Frankfurt, fueron muy conscientes de que la tecnología había cambiado radicalmente el ser del ser humano: nuestras relaciones personales y nuestra vida diaria ya no volverán a ser las mismas.

Ojo, y no sólo lo dicen unos filósofos aburridos (como muchos piensan), sino también grandes músicos como Damon Albarn. Porque todos estamos llamados a ser filósofos.

Un grupo de hombres llamados la Escuela de Frankfurt

Un grupo de hombres llamados la Escuela de Frankfurt

Se conoce como la Escuela de Frankfurt a un grupo de pensadores de intereses dispares cuyo centro común era el conocido Instituto de Investigación Social y que desarrollaron un pensamiento y una actitud crítica contra la situación y l sociedad  de su época.

Dos de los autores más destacos que formaron parte de esta Escuela (de las numerosas generaciones de pensadores que la formaron) fueron el filósofo y sociólogo Max Horkheimer y Theodor W. Adorno, los cuales se ocuparon de amplísimos y muys dispares campos de conocimientos.

Para profundizar en el pensamiento de estos dos grande autores, os dejo aquí el comentario de texto (pincha aquí).

¿La aparición de un nuevo tipo de hombre? ¡Consumistas del mundo, comprad!

¿La aparición de un nuevo tipo de hombre? ¡Consumistas del mundo, comprad!

Como ya hemos explicado, uno de los objetivos fundamentales de la Escuela de Frankfurt es realizar el sueño de la Ilustración, el sueño que tanto desveló a Kant: la emancipación del hombre. Que no es otra cosa que la búsqueda de la felicidad, felicidad entendida como liberación de cualquier tipo de cadenas que impidan al hombre ser él mismo. Una definición muy al gusto de Platón.

Horkheimer, que fue un estudioso de Marx, pero un estudioso crítico de su filosofía, se dio cuenta que no sólo la economía es clave para entender la sociedad que nos llena la cabeza de deseos, sino que la ideología es también fundamental para moldear al hombre, pues permite uniformar sus pensamientos, convicciones, deseos y convencerle de que no hay fines últimos a la manera de Aristóteles, sino que todo (y todos) somos medios para algo más. De que todo vale con estar satisfecho.

La sociedad de hoy, el famoso Estado de bienestar, nos está proporcionando una cantidad insospechada de medios  para que no se queden sin satisfacer ninguno de nuestros deseos… Su único objetivo es que no quede alguno sin realizar.

Pero ¿es éste el hombre soñado por Kant? ¿Consumidores pasivos de una ilimitada oferta de deseos todos ellos altamente aptetecibles y fácilmente realizables?

Os dejo una serie de reflexión en torno a la Psicología económica que dibuja muy bien el tipo de hombres que somos hoy en día:

La segunda parte sigue a continuación:

¿No somos éstos pobres hombres nosotros mismos? ¿No se trata de una descripción de la caverna de Platón?

El fracaso del proyecto ilustrado o Españistán y la sociedad industrializada

El fracaso del proyecto ilustrado o Españistán y la sociedad industrializada

Max Weber fue un filósofo alemán de enorme calado, sin el cual la Escuela de Frankfurt no hubiese podido desarrollar su crítica. Ambos, Weber y Horkheimer como máximo representante de la Escuela, se ocuparon de la formación de la sociedad industrializada. Pero no para realizar un análisis minucioso de su origen y desarrollo, sino para realizar una durísima crítica a una sociedad que impedía el desarrollo y emancipación del hombre.

Recordad que la Escuela de Frankfurt, así como el insigne Kant, buscaban entender por qué fracasó el proyecto ilustrado, esto es, por qué el hombre, a pesar de todos los avances técnicos, del estado de bienestar, de la inmensa información que hoy nos rodea no ha sido capaz de conseguir la mayoría de edad, de valerse de su propio entendimiento.

Horkheimer se dio cuenta que el problema residía en el desarrollo de la sociedad industrialzada, la cual estaba fundada en una errónea concepción de la razón, a la que llamó razón instrumental. La sociedad industrializada, decía Horkheimer, ha fracasado porque ha buscado siempre los mejores medios para lograr cualquier fin. Esto, en principio, a mucha gente no le parece mal y no presenta problema alguno. Veamos por qué para Weber y Horkheimer sí.

Pero Horkheimer, como ya afirmara Aristóteles, defendía que debe haber fines en sí mismos, cosas o sueños a las que aspiremos no para ser más o conseguir otros fines, sino ideales que se deseen por sí mismos, sin esperar a recibir nada a cambio, ninguna recompensa y por el mero placer de crear y ser uno mismo. Aquí, continua Horkheimer, debe poner cada uno su propio fin, si es que los tiene. Con ello se pretende que nos convirtamos en consumidores pasivos de una amplia oferta patrocinada por la sociedad industrializada: ella nos dice qué elegir y consumir. No hay más opciones, ¿o sí?

El dibujante Aleix Saló nos regala con este divertido, interesante y muy filosófico vídeo sobre la actual situación de nuestro país. Se buscaron medios para conseguir fines sin tener en cuenta las consecuencias.

Despierta a la realidad o la crítica de la Escuela de Frankfurt

Despierta a la realidad o la crítica de la Escuela de Frankfurt

El curso se termina con un grupo de pensadores heterogéneos que tuvieron su punto de partida en el Instituto de Investigación Social. A este grupo de críticos se les denominó Escuela de Frankfurt. Los más destacados son, sin duda, Max Horkheimer y Theodor Adorno, pertenecientes ambos a la primera generación que compuso esta fructífera escuela de pensadores.

Más que filósofos, sociólogos o teóricos (como se los han descrito), más bien habría que decir que fueron críticos, pues a ellos les debemos la famosa Teoría Crítica. Es decir, aunque una de las mayores influencias que tuvieron fue del pensamiento marxista, se dieron cuenta que toda teoría filosófica podía convertirse en ideológica (esto es, en algo así como un dogma del que nadie podía dudar) si los propios autores que formulan la teoría no son críticos con ella misma. Ninguna teoría es perfecta.

Como hemos visto, este fue un error del que adoleció Marx, el cual no fue nada crítico en la formulación del materialismo histórico; su predicción de la abolición de la propiedad privada y de la llegada del comunismo, nunca se cumplió, demostró las importantes lagunas que tenía el marxismo. Y, dicho sea de paso, lo único a lo que dieron lugar sus teorías (mal interpretadas o no) fueron a durísimas dictaduras.

La Escuela de Frankfurt se vio con una amalgama de promesas no cumplidas, especialmente dolorosas dos de ellas: la no llegada del comunismo de Marx (sociedad perfecta donde todos los hombres serían iguales), por una parte, y la emancipación del hombre propuesta por la Ilustración y por Kant (donde dejaríamos atrás la minoría de edad).

Horkheimer y Adorno se dieron cuenta de que, en lugar de ser los hombres más libres, justos, racionales e iguales entre sí, sus cadenas y yugos crecían por doquier. El hombre, creía la Escuela de Frankfurt, debía comenzar a despertarse, a despojarse de una razón que le estaba tiranizando. Una razón mal entendida que no fue la que Kant concibió.

El hombre debía despertar a la auténtica realidad, que no era nada alentadora y halagüeña. El hombre debía recorrer el duro camino que inició Neo en Matrix.