Estudiar enamorados y el eros platónico

Estudiar enamorados y el eros platónico

Ante los problemas, amor. No, no me he vuelto hippie. Aún no. Pero Platón proponía que el mejor remedio para trabajar mejor, para alcanzar la verdad, es sin lugar a dudas amar lo que uno hace.

Y si a uno no le gusta lo que hace, enamorarse al menos.

Cómo no, Perdidos (la mejor serie de la historia) describe magistralmente el amor.

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La constante de David Hume

La constante de David Hume

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David Hume no fue sólo un filósofo empirista, sino uno de los grandes protagonistas de una de las mejores series de televisión de todos los tiempos, Lost (Perdidos).

Ambos personajes, el filósofo escocés y el protagonista también escocés de Perdidos, se caracterizan con una búsqueda incansable de una constante. Pero curiosamente con desigual resultado.

El filósofo que tenemos que estudiar se caracteriza por ser uno de los representantes del escepticismo filosófico. Tras analizar el contenido de la mente humana y encontrar en ella sólo impresiones e ideas, dedujo que todas las ideas que tenemos en la mente tienen que tener su origen en una impresión sensible, en la experiencia.

A esto lo llamó el principio de correspondencia, que es algo tan antiguo como el dicho popular: “Si no lo veo, no lo creo”.

¿Cuál fue, pues, la constante de David Hume? Tanto para uno como para otro, la constante fue la incertidumbre de encontrar algo que resistiese a toda duda, algo que superase el principio de correspondencia. Desgraciadamente, como sabéis, el resultado que obtuvieron el filósofo  escocés y el personaje de Perdidos fue dispar.

Saca el apóstol Tomás que llevas dentro

Saca el apóstol Tomás que llevas dentro

Dice la historia que el apóstol Tomás necesitó tocar las llagas de Jesucristo para convencerse de que lo que le anunciaban sus compañeros era verdad: la resurrección del hijo de Dios.

Lo curioso de todo es, como afirma el fragmento de Lost (una serie que os he recomendado más de una vez por aquí), que a Tomás sólo le recordamos por eso. Como a Sócrates con la cicuta.

Pero el apóstol Tomás, como muchos otros grandes filósofos, se dejó convencer por la verdad. Pero sólo cuando tuvo certeza de ella. Hay algunos que son más incrédulos que otros. Muchos de nosotros, ante lo que no somos capaces de explicar, salimos huyendo. O abandonamos.

El apóstol incrédulo siguió luchando por esa verdad y tal vez fue el primero, sin proponérselo, que fundó el método científico: sólo admitir como verdadero lo que pudiese ser confirmado por la experiencia.

Seas o no incrédulo, vale la pena seguir dudando para alcanzar la verdad.

Alma, cuerpo y eros y otras ideas filosóficas de Platón

Alma, cuerpo y eros y otras ideas filosóficas de Platón

Una de lo asuntos que más ha ocupado a la Humanidad ha sido la investigación en torno al alma. El alma humana, para algunos pura invención de las grandes religiones, para otros ejemplo de la esencia humana, era para Platón y Aristóteles lo que nos permitía conocer las ideas y el aliento vital respectivamente.

Ambos filósofos griegos, que compartieron techo durante veinte años, coincidían en que el alma humana era inmaterial y la caracterización de la esencia de cada ser vivo.

La interesante película 21 gramos recoge la tradición del “peso” del alma. Si el alma es inmortal y el cuerpo no, ¿en qué momento justo abandona el cuerpo? ¿Se puede medir y captar ese momento exacto?

Lo que también deben explicar los filósofos que como Platón y Aristóteles creían en el alma es la relación que hay entre ambos. La más notoria es la platónica. Explicación que llevó a cabo a través del Mito del carro alado.

Aquí la posiblemente mejor serie de todos los tiempos Lost (Perdidos) nos deja una excelente explicación de cómo era el amor (eros) platónico.