¿Qué dijo Hume sobre lo correcto?

¿Qué dijo Hume sobre lo correcto?

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Armonía preestablecida o ¿tiene el sufrimiento sentido?

Armonía preestablecida o ¿tiene el sufrimiento sentido?

Resulta raro que los filósofos, habiendo hablado de casi todo en esta vida, hayan reflexionado tan poco sobre el tema universal por antonomasia: el sufrimiento. Uno de ellos que sí lo hizo fue Leibniz.

Este genio de origen germánico pensó que todo tiene una razón (que no es lo mismo que todo esté determinado). Leibniz formuló el famoso principio filosófico conocido como el principio de razón suficiente, el cual afirma que todo tiene un porqué.

Leibniz, que rechazaba las casualidades (aquí me confieso fiel seguidor suyo), pensaba que este mundo, creado por Dios, no es casual y que las cosas que nos ocurren tampoco lo son. Unos son capaces de su causa o razón, otros no. Pues para Leibniz hasta el sufrimiento tiene una razón, un sentido y un final.

El silencio de Parménides o por qué hablamos de lo que no se puede hablar

El silencio de Parménides o por qué hablamos de lo que no se puede hablar

Hace no mucho tiempo, el filósofo vienés Ludwig Wittgenstein afirmó, en uno de los más importantes libros de filosofía, lo siguiente:

De lo que no se puede hablar, hay que callar.

Para Parménides de Elea, al igual que Wittgenstein, tenemos que elegir entre dos opciones: el ser (lo que es) y el no-ser (lo que no es).

Según el filósofo de Elea, el ser conduce a la vía de la verdad y, por ende, de la razón. Este es un camino que todos entendemos y del que no cabe dudar: de las matemáticas, la lógica, la metafísica, etc. Pero, en cambio, el camino del no-ser es el vía de la opinión y su objeto son todos los datos recibidos por los sentidos.

Como alguna vez os habrá pasado, habréis discutido fervientemente sobre el tipo de color de un determinado coche, sobre el buen o mal juego del Real Madrid e incluso si tal o cual actriz es atractiva o no. Pero a que nunca habéis discutido sobre si es verdad el teorema de Pitágoras o el número π (pi).

Tomando estas ideas como bases, Parménides formuló una curiosa (y errónea) teoría del movimiento: para él, el movimiento consistía del paso del no-ser al ser o del ser al no-ser. Como ya sabréis, del no-ser no puede salir nada. Y lo que es, no puede dejar así como así de existir.

Luego hablemos sólo de lo que estemos seguro, que no es mucho.