3 cosas que aprendí después de estudiar a Sartre

3 cosas que aprendí después de estudiar a Sartre

El título original del vídeo es realmente Tres cosas que aprendí mientras mi avión se estrellaba y es una ponencia de Ric Elias, pero creo que es perfectamente válido para nuestro caso, pues el propósito de Elias es el mismo de Sartre: cambiar tu vida y que cambies también la de la humanidad entera.

Hazte [inserta aquí tu futuro]

Hazte [inserta aquí tu futuro]

Sartre fue un obseso de la libertad; es el filósofo por excelencia de la libertad. Para él, lo que es el ser humano no es resultado de nada más que sus elecciones.

Da igual que nazcas en España, Alemania o Irán: lo que has elegido ser, es responsabilidad tuya.

Si Sartre estuviera vivo, no compraría más productos de Campofrío. Seguro.

La angustia según Eduard Munch, autor de El Grito

La angustia según Eduard Munch, autor de El Grito

El pintor noruego Eduard Munch ha pintado uno de los cuadros más reproducidos de la historia El Grito.

Él mismo nos dejó en su diario, en 1892, unas líneas que explican el motivo de llevar a pintar este cuadro:

“Paseaba por un sendero con dos amigos – el sol se puso – de repente el cielo se tiñó de rojo sangre, me detuve y me apoyé en una valla muerto de cansancio – sangre y lenguas de fuego acechaban sobre el azul oscuro del fiordo y de la ciudad – mis amigos continuaron y yo me quedé quieto, temblando de ansiedad, sentí un grito infinito que atravesaba la naturaleza”.

Desconozco si Jean-Paul Sartre leyó estas líneas de Munch, pero sí estoy seguro es que el fiósofo francés estaría totalemente de acuerdo con lo descrito por el pintor noruego.

Para Sartre la angustia es el “síntoma” clave para distinguir a los hombres auténticos de los que se pasan la vida entera en un maravilloso picnic.

Como ya hemos visto, la filosofía existencialista afirmaba que el hombre es enteramente libre y, por tanto, responsable de lo que es. No hay excusas. Todo lo que es él, él lo ha elegido. Y eso, claro está, produce la angustia de saber si uno es lo que realmente ha querido siempre ser.

Tengo dos tipos de alumnos…

Tengo dos tipos de alumnos…

Hay dos tipos de perfiles psicológicos ( y  dos tipos de alumnos), los que tienden a decir, por ejemplo: “Me han suspendido el examen”, frente a los que tienden a decir, “He suspendido el examen”.

Los primeros tienden a sentirse víctimas de un tercero al que atribuyen poder (esto es, el profesor de Filosofía). Los segundos tienden a sentirse causa de lo que les sucede y desde la asunción de su responsabilidad, procuran enmendar el problema.

Al fin y al cabo, es una cuestión de asumir la responsabilidad, vuestra responsabilidad, por lo que os pasa a y por lo que le pasa a vuestro entorno. Porque, aunque lo cómodo aparentemente es quejarse, es poco práctico. Como dice el dicho: “No maldigas la oscuridad y enciende una vela”.

¿En qué situación estás tú?

Fuente: Alex Rovira