No pienso callarme

No pienso callarme

Para Kant el ser humano es un animal paradójico, pues vive a camino entre dos abismos: la libertad y las leyes de la naturaleza.

Según nuestro filósofo, lo asombroso del hombre es que siendo libre, puede dejar de serlo, y siendo libre, hay cosas que nunca podrá elegir.

Dirá, que aquellas que puede elegir, no permita nunca que nadie le quite esa opción.

¿Cómo garantizar un futuro mejor? O las flores son para el camino

¿Cómo garantizar un futuro mejor? O las flores son para el camino

Kant era un pesimista; pensaba que el futuro de los seres humanos estaba marcada por una profunda “insociable sociabilidad“, es decir, por una grave maldad.

La única forma, decía, de ponerle fin era con leyes fuertes. Y armas. Me imagino, ¿no?

 

¿Se equivocó Hobbes?

¿Se equivocó Hobbes?

Ahora que hemos tenido el mal ante nosotros, se nos hace más patente la terrible sentencia de Plauto, que Hobbes tomó, de que “el ser humano es un lobo para el propio hombre”.

Sin embargo, muchos afirman que esto no es así. El día a día, sostienen, nos trae pruebas de justo lo contrario. Pero, ¿si es así, si el ser humano realmente es bueno, por qué existe el mal?

La respuesta está en el anuncio de lotería de 2014: el mal existe cuando los buenos hombres no hacen el bien.

La discípula de Sartre y la defensa del cambio

La discípula de Sartre y la defensa del cambio

Sartre combatió ferozmente contra los amargados de su tiempo que clamaban lastimosamente que el ser humano no puede cambiar. Sartre creyó que sí; siempre que uno quiera, aunque tal vez no sea fácil.

¿Cómo hacerlo? Fácil, empezando por preguntarse qué te define y, luego, cambiando los parámetros de la respuesta.