La medida de todas las cosas

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Cuando Batman estudió con Sócrates y el Joker era un sofista

Cuando Batman estudió con Sócrates y el Joker era un sofista

El gran filósofo griego Sócrates, maestro de Platón, se erigió como enemigo acérrimo de los profesores de retórica que pululaban y abundaban en su época y en su querida Atentas. A estos profesores de retórica se les conoce comúnmente como sofistas.

Estos maestros, entre los que destacaron Protágoras y Gorgias, rechazaban de manera rotunda la existencia de valores y normas universales. Ellos consideraban más bien que cada cual, cada individuo, tiene sus gusto y pareceres, esto es, su propios valores, y que éstos eran suficientes y válidos para vivir. A esta postura se le conoce como relativismo.

Como fácilmente os podréis dar cuenta y como el propio Sócrates les reprochó, si cada uno tiene sus propias normas, si cada ciudad y cada estado promulgan unas leyes distintas los unos de los otros, puede que éstas se contradigan e incluso que perjudiquen la convivencia.

El siguiente vídeo que os dejo pertenece a la película El caballero oscuro y se trata de la escena donde Batman interroga a el Joker aunque más bien el Joker le plantea el dilema ético de seguir o no unos principios o actuar según la moral existente en la sociedad sin preguntarse por su corrección.

Si os fijáis la escena se parece mucho a la última noche que tuvo que pasar Sócrates en la cárcel, donde seguramente le asaltarían las dudas sobre si defendiendo los valores y normas universales hacía bien. Dudas que el Joker le presenta a Batman.

Los sofistas o porqué Platón no tenía muchos amigos

Los sofistas o porqué Platón no tenía muchos amigos

Con la teoría del alma (antropología) y del conocimiento de Platón la figura del maestro o guía cambia totalmente. Platón como Sócrates rechaza a los sofistas, no sólo porque éstos eran relativistas y escépticos, mientras que Sócrates y su discípulo predilecto, Aristocles, defendían la verdad y la existencia de valores morales absolutos.

Otra diferencia clave era la enseñanza; como indica vuestro libro (página 22) Sócrates no cobraba por sus enseñanzas y su intención pedagógica era realmente enseñar y enseñar que una vida sin examen, no merece la pena ser vivida.

Pero como les ocurrió a los atenienses contemporáneos de Platón, es muy fácil confundir a un buen maestro con uno malo. Recordad que muchos pensaron que Sócrates era un sofista, cuando en realidad no lo era.

El siguiente vídeo sacado también de El club de la Lucha, aparece el don nadie protagonista de la película y le pide a Tylor, su maestro, que le libere. En un comienzo, se asemeja mucho a la liberación platónica del cuerpo y de todo aquello que no tiene que ver con la Filosofía, pero en el final, el discurso varía.

Un buen maestro saca lo mejor de sus alumnos, les anima a que exploren, a que sean auténticos como hacía Platón: a que busquen la Verdad con todo su amor (o eros) aunque este camino será muchas veces duro (os lo aseguro). Les libera. La clave es hacia donde les conduce esa liberación.

Los sofistas, dirá Platón, son aquellos que no les importa ni la justicia ni la moral, no creen en la autorrealización del hombre, sino que cada uno haga lo que le convenga; los sofistas fingen liberar a sus alumnos, para, posteriormente, no conducirles a ningún sitio.

¿Qué os parece?

Desde aquí os invito a participar en el blog.

La reminiscencia o cómo reconocer el amor verdadero

La reminiscencia o cómo reconocer el amor verdadero

Platón tiene una teoría del conocimiento denominada reminiscencia: aprender no es otra cosa que recordar.

Esto es posible, ya que Platón afirma que el alma pre-existe al cuerpo en su unión y que ésta estaba en el mundo de las Ideas, el lugar natural del alma. Los sofistas y otros maestros no valen para nada, sólo son auténticos maestros aquellos que nos ayudan en la ascensión y liberación del alma de la caverna.

Pero ahora veamos las implicaciones prácticas: Os pongo un fragmento de la película Requiem por un sueño (que tengo pendiente aún por ver) de Darren Aronofsky (quedáos bien con su nombre porque este tío es un genio, ha hecho películas interesantísimas) donde aparecen Harry y Marion. Éste le dice un hermoso piropo: “Eres la chica más guapa que he conocido”.

Un platónico convencido diría: Le parece la chica más guapa porque es la copia de la Idea de Belleza más real y cercana a la Idea que ha conocido. Puede que halla haya otras copias de la Idea de Belleza en el mundo, pero él aún no las conoce o no las recuerda.

Marion, que es realmente hermosa, reconoce que ya se lo habían dicho antes, pero que ese cumplido no significaba nada para ella, pero con Harry ahora tiene sentido pleno. ¿Porqué? Platón os contestaría que Harry le ha ayudado a recordar qué es la Belleza y se la ha mostrado.

El conocimento de las Ideas en Platón es una liberación de las cadenas, por eso dice Harry al final que con ella puede cambiar todo. Y es que conocer (o recordar) el amor verdadero (la idea de Amor) transforma al ser humano.

Así que ayudad a vuestras novios/as a recordar la Belleza que poseen.

Todos contra Sócrates… ¡tonto el último!

Todos contra Sócrates… ¡tonto el último!

Solventado el problema del arché (principio) del universo con las versiones de los pluralistas más famosos, Anaxágoras, Empédocles y los atomistas, que propusieron diversas soluciones al problema del movimiento para salvaguardar  las tesis de Parménides, ahora toca los SOFISTAS y el gran SÓCRATES.

Ahí va un vídeo a modo de introducción sobre quién era Sócrates

¿Quiénes eran los Sofistas? Eran, simple y llanamente, maestros de retórica. La retórica, algo hoy en día muy olvidado, es el arte de hablar en público y de utilizar argumentos convincentes. Estos Sofistas, donde destacaron Protágoras y Gorgias, vendieron sus servicios cual profesores particulares para enseñar a los aristócratas griegos, y a todo aquel que se lo pudiera permitir, a defender cualquier tesis, independiente de si es o o justa o injusta, verdadera o falsa.

Ellos sostuvieron que las leyes de las ciudades o “polis” eran convencionales, es decir, que cada “polis” tiene su ley y que para ellos es justa.

Lo que se cuece en este apartado del tema 1 es algo tan importante como: ¿Es justo que cualquier Estado del mundo promulgue leyes que perjudiquen a los hombres? Sócrates, y muchos filósofos actuales, se percataron de que esa afirmación podría traer graves consecuencias: las leyes son objetivas, defiende Sócrates. Las costumbres de los pueblos son arbitrarias y deben amoldarse a esa leyes. Sócrates defendió la verdad objetiva a capa y espada y eso les trajo muchos enemigos y pocos amigos.

Si afirmásemos que las leyes de cada país son justas porque el pueblo así lo ha decidido, entonces consentiríamos, entre muchas otras atrocidades, el gobierno de Hitler y el Holocausto judío.

Como veis, todo tiene consecuencias en Filosofía. Algunos pensaréis que ya estamos otra vez con el eterno tema tan recurrente para los profesores de Filosofía; insistimos tal vez tanto para hacer eco de una importante lección que Primo Levi, superviviente del Holocausto nazi, nos transmitió a todos.

Escribió un poema titulado Si esto es un hombre y lo que escribió contra la maldita propensión que tenemos los hombres de olvidar.

Los que vivís seguros
En vuestras casas caldeadas
Los que os encontráis, al volver por la tarde,
La comida caliente y los rostros amigos:

Considerad si esto es un hombre
Quien trabaja en el fango
Quien no conoce la paz
Quien lucha por la mitad de un panecillo
Quien muere por un sí o por un no.
Considerad si es una mujer
Quien no tiene cabellos ni nombre
Ni fuerzas para recordarlo
Vacía la mirada y frío el regazo
Como una rana invernal.

Pensad que esto ha sucedido:
Os encomiendo estas palabras.
Grabadlas en vuestros corazones
Al estar en casa, al ir por la calle,
Al acostaros, al levantaos;
Repetídselas al vuestros hijos.

O que vuestra casa se derrumbe,
La enfermedad os imposibilite,
Vuestros descendientes os vuelvan el rostro.