El cuento que explica qué es la verdad para Nietzsche

El cuento que explica qué es la verdad para Nietzsche

En primer lugar decir que la verdad para Nietzsche no existe. Tampoco la mentira. Verdad es lo que yo quiero elegir; la verdad es lo que conviene a los superhombres.

El pensador alemán defendía el perspectivismo: es verdad lo que me interesa, como en el caso de los protagonistas de este cuento de Navidad.

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Esto no era el superhombre

Esto no era el superhombre

El concepto de superhombre (Übermensch) en Nietzsche ha sido un concepto muy discutido y también muy mal intrepretado. El superhombre no es una raza superior, no es un ser biológicamente superior.

Aunque parezca alentador, el superhombre no es un ser genéticamente modificado como aparece en la fascinante Ghost in the Shell. ¿Qué será entonces?

¿Quién decide dónde y cuáles son los límites? O el dilema del Superhombre

¿Quién decide dónde y cuáles son los límites? O el dilema del Superhombre

Uno de los grandes inventos de la sociedad occidental es la afirmación de que todos somos iguales. Ante la ley por lo menos.

Creo que las dispustas en torno a quién es mejor o superior, siempre está condicionado por quién realiza la pregunta, por los fines que persigue, sean para él conscientes u ocultos.

Y cómo me convierto yo en Superhombre

Y cómo me convierto yo en Superhombre

Uno de los conceptos fundamentales del pensamiento de Nietzsche es el superhombre (en alemán, Übermensch). Para nuestro filósofo alemán, no se nace siendo superhombre, ni se trata de un atributo biológico que mejore la raza humana. Es más bien, así lo creo yo, una elección que implica quitarse cualquier lastre que nos impida recuperar la inocencia perdida.

Sí, ser o convertirse en un superhombre es ni más ni menos que volver a ser un niño.

Manual básico para ser un superhombre

Manual básico para ser un superhombre

Ya lo dijo Nietzsche, y Albert Einstein lo corroboró más tarde, el superhombre ni tiene cualidades especiales, ni es un superdotado ni es poseedor de grandes riquezas.

El único requisito para dejar atrás al hombre viejo, esclavo y desorientado por el nihilismo pasivo, es  guiarse sólo por su voluntad y dejar a un lado la razón.