El remedio filosófico contra los seres efímeros

El remedio filosófico contra los seres efímeros

Decía mi respestado Leibniz que el ser humano, como mónada que es, está condenado a no “conectar” más que con un puñado de personas a lo largo de su vida. Y creo que tenía razón en ello.

Leibniz sostenía que para “conectar” con alguien debía ocurrir un suceso extraño que permitiese que dos mónadas independientes se “unan”: algo así como el amor.

Armonía preestablecida o ¿tiene el sufrimiento sentido?

Armonía preestablecida o ¿tiene el sufrimiento sentido?

Resulta raro que los filósofos, habiendo hablado de casi todo en esta vida, hayan reflexionado tan poco sobre el tema universal por antonomasia: el sufrimiento. Uno de ellos que sí lo hizo fue Leibniz.

Este genio de origen germánico pensó que todo tiene una razón (que no es lo mismo que todo esté determinado). Leibniz formuló el famoso principio filosófico conocido como el principio de razón suficiente, el cual afirma que todo tiene un porqué.

Leibniz, que rechazaba las casualidades (aquí me confieso fiel seguidor suyo), pensaba que este mundo, creado por Dios, no es casual y que las cosas que nos ocurren tampoco lo son. Unos son capaces de su causa o razón, otros no. Pues para Leibniz hasta el sufrimiento tiene una razón, un sentido y un final.

El principio de razón suficiente o por qué todo tiene una causa

El principio de razón suficiente o por qué todo tiene una causa

Leibniz fue un gran filósofo racionalista de origen alemán representante que sostuvo, para asombro de su generación y de muchas que vinieron después, que todo lo que nos ocurre tiene una razón y que incluso los males de este mundo ocurren para un bien ulterior.

A esto Leibniz lo llamó armonía preestablecida, pero no debe ser intepretado, como muchos han hecho, como la afirmación por parte de Leibniz de la existencia de un destino.

Para ello es necesario comprender cómo entendió Leibniz el mundo y sus habitantes: todo, todo se compone de mónadas, que dicho en términos más asequibles, son partículas elementales e indivisibles que componen el mundo, son cerradas (como una casa sin ventanas) y que vagan por el mundo chocándose unas con otras, sin saber a dónde van, pero aparentemente con una idea de su meta.

Bueno, esto es lo mismo que decir que  las mónadas somos NOSOTROS.

Woody Allen, que si no estudió Filosofía en la Facultad, seguro que lo hizo en su casa, recoge esta propuesta filosófica y nos plantea en la película Match Point el eterno dilema: ¿controlamos nuestras vidas o somos simplemente marionetas de las casualidades?

Leibniz afirmaba que somos libres, pero la persona libre sabe lo que motiva su acción, su vida:  el ignorante es quien desconoce el porqué de su vida, pues desconoce las causas de su acción; y actúa y elige sin saber las razones. Leibniz sostenía que el hombre debe indagar lo que denominó el principio de razón suficiente.

Yo creo que la mejor representación de Spinoza la hace Merovingio en mi amada Matrix.

Porque todo lo que nos ocurre, dice Lebiniz, incluso las desgracias, tienen una razón de ser; la cosa es averiguar su causa.

¿Qué pensáis vosotros si es que pensáis?

Dios eligió el conejo blanco o por qué tal vez seamos libres

Dios eligió el conejo blanco o por qué tal vez seamos libres

El tema del destino y de la libertad es un asunto recurrente en la Filosofía. Asunto que siempre atrae a los alumnos.

El mejor alegato que conozco a favor de la libertad nos lo proporciona Matrix.

Gottfried Leibniz, en su convencimiento de que éste es el mejor de los mundos posibles que Dios podía crear, rompía con la sombra del destino que había introducido con su armonía preestablecida. Si asentimos con Leibniz de que este es el mejor de los mundos posibles, es porque Dios así lo eligió. Dios pudo haber elegido crear un mundo donde no fuéramos libres, o un mundo sin enfermedad o donde fuéramos inmortales. Pero Él eligió crear este mundo.

Nosotros, como Neo, elegimos creer o no creer. Elegimos inventar el amor o no. Elegimos.

Seguid al conejo blanco.

El caso de Leibniz – Spinoza contra la Libertad

El caso de Leibniz – Spinoza contra la Libertad

LeibnizSpinoza son dos grandes filósofos racionalistas que lo único que  en que coinciden es en que son representantes de la corrientes filosófica racionalista. Nada más.

Aunque hay algo que les une, algo que Leibniz llamó armonía pre-establecida y Spinoza destino.  Es interesante la descripción que hace Leibniz del mundo: todo, todo se compone de mónadas, que dicho en términos más asequibles, son partículas elementales e indivisibles que componen el mundo, son cerradas (algo sin ventanas) y que vagan por el mundo chocándose unas con otras, sin saber a dónde van, pero aparentemente con una idea de su meta.

Bueno, esto es lo mismo que decir que  las mónadas somos NOSOTROS.

Woody Allen, que si no estudió Filosofía en la Facultad, seguro que lo hizo en su casa, recoge esta propuesta filosófica y nos plantea en la película Match Point el eterno dilema: ¿controlamos nuestras vidas o somos simplemente marionetas de las casualidades?

Spinoza, mucho más drástico, afirmaba tanjantemente que no somos libres: quien se considere libre es un ignorante, pues desconoce las causas de su acción.

Yo creo que la mejor representación de Spinoza la hace Merovingio en mi amada Matrix.

¿Qué pensáis vosotros si es que pensáis?